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La merienda de los niños españoles: más equilibrada pero más sedentaria

La merienda de los niños españoles: más equilibrada pero más sedentaria

El objetivo, tal y como ha comentado la responsable de márketing de El Caserío, Aída Izaguirre, ha sido conocer cuáles son los recuerdos y hábitos que los padres tienen de sus meriendas y, a la vez, compararlos con los de sus hijos. De esta forma, los resultados han puesto de manifiesto que los menores españoles meriendan más que sus padres, ya que mientras que en la época de sus progenitores lo hacían el 82 por ciento, ahora lo hace el 95 por ciento.

La merienda de los niños españoles: más equilibrada pero más sedentaria

La merienda de los niños españoles es más equilibrada nutricionalmente que la que tenían sus padres, si bien antes se comía a la vez que se jugaba y ahora cada vez más este momento se realiza mientras se ve la televisión.
Así se desprende del primer 'Estudio sobre hábitos de la merienda en España', llevado a cabo por el Caserío y Aldeas Infantiles, con la colaboración de la consultora Ipsos, y en el que han realizado 1.200 encuestas en 600 hogares españoles en los que vivían niños de entre 12 y 17 años.
El objetivo, tal y como ha comentado la responsable de márketing de El Caserío, Aída Izaguirre, ha sido conocer cuáles son los recuerdos y hábitos que los padres tienen de sus meriendas y, a la vez, compararlos con los de sus hijos. De esta forma, los resultados han puesto de manifiesto que los menores españoles meriendan más que sus padres, ya que mientras que en la época de sus progenitores lo hacían el 82 por ciento, ahora lo hace el 95 por ciento.
"Actualmente, la merienda es un momento indispensable tanto para los niños como para sus padres, posiblemente porque hay una mayor preocupación dietética que antes", ha argumentado el márketing manager de Ipsos, Javier Maldonado. De hecho, el 66 por ciento cree que las meriendas que prepara a sus hijos son saludables, si bien de vez en cuando les compensan con algún "capricho".
En concreto, mientras que la merienda principal de los padres eran los bocadillos (80%), en los últimos años los niños ahora han reducido esta cifra a la mitad (40%), aumentando la ingesta de sándwiches (17%), galletas (9%), así como de leche (9%) y fruta (7%). Ahora bien, pese a que es más variada y equilibrada, el consumo de bollería se ha triplicado de padres a hijos, pasando de un dos por ciento a un seis por ciento en la actualidad.
Este último dato, según han explicado los responsables del estudio, es especialmente significativo en las regiones del sur de España, especialmente entre los niños canarios y andaluces, quienes toman más sándwiches (73% de los canarios) y bollería (40% de los andaluces). En este punto, Maldonado ha comentado que este consumo se suele producir más en familias con menor poder adquisitivo.
LA FIGURA PATERNA, MÁS PRESENTE EN LA PREPARACIÓN DE LAS MERIENDAS
En el trabajo se ha analizado también la forma en la que se merienda, observándose que antes las madres eran las que preparaban la merienda (88%) y que actualmente este rol lo están adquiriendo también los padres (13% frente al 2% de la generación anterior), sobre todo en Cataluña cuyo porcentaje se eleva al 19 por ciento, 6 puntos por encima de la media nacional.
No obstante, el 75 por ciento de los padres y madres encuestados reconoce que el ritmo de vida actual no les permite disfrutar de esta comida con sus hijos, como sí lo hacían ellos con sus padres, y, además, el 54 por ciento dice que les gustaría que los menores pudieran tener meriendas como las que ellos mismos vivieron durante la infancia.
Por otra parte, y aunque en muchos de los parámetros analizados en el trabajo, la merienda de los niños españoles ha mejorado respecto a la de sus padres, los expertos han avisado de que está aumentando el sedentarismo durante el momento de la merienda.
Y es que, mientras que el 54 por ciento de los adultos españoles de entre 35 y 55 años asegura que merendaban jugando en casa o en la calle y sólo el 21 por ciento viendo la televisión o jugando, ahora el 39 por ciento de los niños meriendan sentados ante una pantalla, porcentaje que se eleva hasta el 66 por ciento en el caso de los niños andaluces y se reduce en el País Vasco donde el 59 por ciento de los menores toma su merienda tanto en casa como en la calle.
"El estudio ha puesto de manifiesto una realidad que sensibilizará a las familias españolas y ayudará a mejorar la merienda de los niños, tanto desde el punto de vista nutricional como emocional", ha zanjado el presidente de Aldeas Infantiles SOS España, Pedro Puig.

La merienda de los niños españoles es más equilibrada nutricionalmente que la que tenían sus padres, si bien antes se comía a la vez que se jugaba y ahora cada vez más este momento se realiza mientras se ve la televisión.

Así se desprende del primer 'Estudio sobre hábitos de la merienda en España', llevado a cabo por el Caserío y Aldeas Infantiles, con la colaboración de la consultora Ipsos, y en el que han realizado 1.200 encuestas en 600 hogares españoles en los que vivían niños de entre 12 y 17 años.

El objetivo, tal y como ha comentado la responsable de márketing de El Caserío, Aída Izaguirre, ha sido conocer cuáles son los recuerdos y hábitos que los padres tienen de sus meriendas y, a la vez, compararlos con los de sus hijos. De esta forma, los resultados han puesto de manifiesto que los menores españoles meriendan más que sus padres, ya que mientras que en la época de sus progenitores lo hacían el 82 por ciento, ahora lo hace el 95 por ciento.

"Actualmente, la merienda es un momento indispensable tanto para los niños como para sus padres, posiblemente porque hay una mayor preocupación dietética que antes", ha argumentado el márketing manager de Ipsos, Javier Maldonado. De hecho, el 66 por ciento cree que las meriendas que prepara a sus hijos son saludables, si bien de vez en cuando les compensan con algún "capricho".

En concreto, mientras que la merienda principal de los padres eran los bocadillos (80%), en los últimos años los niños ahora han reducido esta cifra a la mitad (40%), aumentando la ingesta de sándwiches (17%), galletas (9%), así como de leche (9%) y fruta (7%). Ahora bien, pese a que es más variada y equilibrada, el consumo de bollería se ha triplicado de padres a hijos, pasando de un dos por ciento a un seis por ciento en la actualidad.

Este último dato, según han explicado los responsables del estudio, es especialmente significativo en las regiones del sur de España, especialmente entre los niños canarios y andaluces, quienes toman más sándwiches (73% de los canarios) y bollería (40% de los andaluces). En este punto, Maldonado ha comentado que este consumo se suele producir más en familias con menor poder adquisitivo.

LA FIGURA PATERNA, MÁS PRESENTE EN LA PREPARACIÓN DE LAS MERIENDAS

En el trabajo se ha analizado también la forma en la que se merienda, observándose que antes las madres eran las que preparaban la merienda (88%) y que actualmente este rol lo están adquiriendo también los padres (13% frente al 2% de la generación anterior), sobre todo en Cataluña cuyo porcentaje se eleva al 19 por ciento, 6 puntos por encima de la media nacional.

No obstante, el 75 por ciento de los padres y madres encuestados reconoce que el ritmo de vida actual no les permite disfrutar de esta comida con sus hijos, como sí lo hacían ellos con sus padres, y, además, el 54 por ciento dice que les gustaría que los menores pudieran tener meriendas como las que ellos mismos vivieron durante la infancia.

Por otra parte, y aunque en muchos de los parámetros analizados en el trabajo, la merienda de los niños españoles ha mejorado respecto a la de sus padres, los expertos han avisado de que está aumentando el sedentarismo durante el momento de la merienda.

Y es que, mientras que el 54 por ciento de los adultos españoles de entre 35 y 55 años asegura que merendaban jugando en casa o en la calle y sólo el 21 por ciento viendo la televisión o jugando, ahora el 39 por ciento de los niños meriendan sentados ante una pantalla, porcentaje que se eleva hasta el 66 por ciento en el caso de los niños andaluces y se reduce en el País Vasco donde el 59 por ciento de los menores toma su merienda tanto en casa como en la calle.

"El estudio ha puesto de manifiesto una realidad que sensibilizará a las familias españolas y ayudará a mejorar la merienda de los niños, tanto desde el punto de vista nutricional como emocional", ha zanjado el presidente de Aldeas Infantiles SOS España, Pedro Puig.

 

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