MenuSuscríbete

Chocolate: exquisito aroma y sabor que México puso en el gusto del mundo

Chocolate: exquisito aroma y sabor que México puso en el gusto del mundo

Si bien las investigaciones científicas sitúan el origen silvestre de este pequeño árbol en la cuenca del Amazonas, no fue en esa región donde se le dio el valor agregado que hoy conocemos del “alimento de los dioses”, sino en nuestro país donde hasta la fecha las comunidades indígenas de Chiapas y Tabasco cultivan el cacaotero.

Chocolate: exquisito aroma y sabor que México puso en el gusto del mundo

Cuando transformaron la semilla de cacao (Theobroma cacao) en chocólatl, o chocolate, los pueblos prehispánicos de México le dieron a esta planta un valor extraordinario al elaborar un producto de exquisito aroma, sabor y propiedades nutricionales, alimenticias, cosméticas y medicinales, que ha sido y sigue siendo disfrutado por ricos y pobres en todo el mundo.
Si bien las investigaciones científicas sitúan el origen silvestre de este pequeño árbol en la cuenca del Amazonas, no fue en esa región donde se le dio el valor agregado que hoy conocemos del “alimento de los dioses”, sino en nuestro país donde hasta la fecha las comunidades indígenas de Chiapas y Tabasco cultivan el cacaotero.
El árbol de cacao: kakawa, en voz mixe-zoque de los antiguos olmecas, o kaj (amargo) y kab (jugo) en idioma maya, con el paso del tiempo se convirtió en cacáhuatl, sin conocerse aún con exactitud cómo y cuándo la planta llegó a nuestras tierras, si por polinizadores o introducida ya como planta.
Por si fuera poco, esta especie de la familia Malvaceae provee servicios ambientales, ya que cultivada a la sombra favorece el desarrollo de gran cantidad de plantas, animales y hongos, es adecuada para la reforestación de áreas que han sido taladas y mantiene áreas de vegetación que brindan una mayor conectividad de hábitats.
Del volumen nacional, Tabasco produce el 67% y Chiapas el 31%. Y otras entidades como Oaxaca, Guerrero y Veracruz lo cultivan en baja escala.
El consumo de chocolate siempre se ha asociado con beneficios a la salud, como mayor fortaleza, resistencia al trabajo duro y a las bajas temperaturas.

Cuando transformaron la semilla de cacao (Theobroma cacao) en chocólatl, o chocolate, los pueblos prehispánicos de México le dieron a esta planta un valor extraordinario al elaborar un producto de exquisito aroma, sabor y propiedades nutricionales, alimenticias, cosméticas y medicinales, que ha sido y sigue siendo disfrutado por ricos y pobres en todo el mundo.

Si bien las investigaciones científicas sitúan el origen silvestre de este pequeño árbol en la cuenca del Amazonas, no fue en esa región donde se le dio el valor agregado que hoy conocemos del “alimento de los dioses”, sino en nuestro país donde hasta la fecha las comunidades indígenas de Chiapas y Tabasco cultivan el cacaotero.

El árbol de cacao: kakawa, en voz mixe-zoque de los antiguos olmecas, o kaj (amargo) y kab (jugo) en idioma maya, con el paso del tiempo se convirtió en cacáhuatl, sin conocerse aún con exactitud cómo y cuándo la planta llegó a nuestras tierras, si por polinizadores o introducida ya como planta.

Por si fuera poco, esta especie de la familia Malvaceae provee servicios ambientales, ya que cultivada a la sombra favorece el desarrollo de gran cantidad de plantas, animales y hongos, es adecuada para la reforestación de áreas que han sido taladas y mantiene áreas de vegetación que brindan una mayor conectividad de hábitats.

Del volumen nacional, Tabasco produce el 67% y Chiapas el 31%. Y otras entidades como Oaxaca, Guerrero y Veracruz lo cultivan en baja escala.

El consumo de chocolate siempre se ha asociado con beneficios a la salud, como mayor fortaleza, resistencia al trabajo duro y a las bajas temperaturas.