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Breve historia de eficiencia energética

Breve historia de eficiencia energética

“La mejora de la eficiencia energética ha sido y es, un tema de fundamental importancia para la industria, el comercio y los gobiernos. Pero desde hace unos años se está poniendo empeño en lograr un nivel de eficiencia que resulte realmente significativo en todo el mundo y a todo nivel.”

Breve historia de eficiencia energética

Se puede tomar como ejemplos, que ya en la década de 1790, las máquinas de vapor de Boulton y Watt daban una ventaja competitiva porque eran más eficientes y consumían menos y en la Segunda Guerra Mundial la eficiencia del combustible se convirtió en algo vital para todos los involucrados.

Sin embargo, la gestión de la energía como disciplina separada comenzó a evolucionar después de la primera crisis petrolera de 1973 y realmente entró en vigor tras la segunda de 1979, cuando los precios reales de la energía subieron dramáticamente.

Esta es una breve historia de cómo fueron evolucionando los conceptos hasta llegar al de eficiencia energética que hoy manejamos como algo habitual, en los países más industrializados del mundo, especialmente en EEUU y las naciones europeas.

Cuidar la energía

En las primeras épocas (década de los 70), muy pocas organizaciones tenían algún tipo de monitoreo energético y cuando lo poseían no había un enfoque común. La mayoría de los sistemas eran manuales y no tomaban en cuenta las variaciones debidas a factores como el clima, la producción o la mezcla de productos.

Dicha etapa se caracterizó por la mentalidad de "salvar la energía" y hallar una respuesta a la crisis, ante los aumentos repentinos de los precios y los problemas de suministro de energía causados ​​por la falta de petróleo, resultado de factores geopolíticos y de manipulaciones económicas.

En el frente técnico emergieron nuevas tecnologías que a menudo se adoptaron antes de que estuvieran completamente desarrolladas, como las Bombas de calor industriales con altos costos y muchos fallos y a nivel gubernamental las medidas tendían exhortar al ahorro y como mucho se pedía a los consumidores que “apagaran” luces cuando no se usaban.

Gestionar la energía

Este período (década de 1980 hasta mediados de los 90) vio el desarrollo de la gestión de la energía y dicho término fue reemplazando lentamente al concepto de la mera “conservación de la energía”. Tímidamente comenzó el desarrollo y la aplicación de lo que se dio en llamar “modelos de gestión eficaz”.

Gracias a la implementación de los ordenadores, surgieron también el monitoreo y la focalización. Los sistemas computarizados podrían tener en cuenta factores relevantes tales como calefaccionar en función de la temperatura ambiente y/o los niveles de producción.

Durante esta etapa apareció el mercado de la “consultoría de gestión energética” y con él, ciertas empresas que ayudaban a otras a establecer sistemas de M & F, realizar auditorías, ejecutar proyectos y ofrecer programas de comunicación y sensibilización.

Adquirir la energía

Hasta el año 2000 la gestión de la energía como disciplina comenzó a decaer gracias a dos factores: la reducción de los precios reales por la privatización de las empresas públicas y la disminución del tamaño general de las empresas. Al liberalizarse el mercado se podrían lograr mayores ahorros con menos riesgo haciendo compras más efectivas que mediante la implementación de proyectos de eficiencia energética.

Muchos gerentes de energía fueron despedidos o transferidos a otros empleos y muchas grandes organizaciones que habían sido pioneras en el manejo de la energía comenzaron a perder terreno. Además, el mercado de consultoría energética disminuyó drásticamente, excepto en el área de compras.

El medio ambiente comenzó a surgir como un problema en este período y muchas empresas incorporaron la gestión de la energía aplicándola a iniciativas ambientales más amplias, pero sin profundizar mucho.

A por la reducción de carbono

La primera década del nuevo siglo y milenio le “abrió los ojos al mundo” de la necesidad de reducir el empleo de Carbono. Surgieron (y se hicieron habituales) términos como Calentamiento global, Huella de carbono, Cambio Climático, Eco amigable y un largo etc.

El Protocolo de Kioto cobró protagonismo y la agenda del cambio climático se convirtió en un foco principal para individuos, gobiernos y organizaciones; ello hizo de la energía nuevamente una cuestión de alto nivel y a medida que subían los precios, muchas empresas se comprometieron a reducir el consumo, enfrentándose a sanciones por no hacerlo.

En 2008, antes de que los efectos completos de la crisis financiera se hicieran claros y en medio de una erupción de preocupación por el precio del petróleo y las presiones sobre los recursos, el barril alcanzó un récord de 147 dólares.

La eficiencia energética

A partir de 2010, la política que apunta a la eficiencia energética comenzó a crecer a nivel mundial. En los últimos años ha aumentado el interés por la financiación de la eficiencia energética y, en particular, por el uso de la privada. El mercado sigue siendo incipiente en la mayoría de los países, pero los signos son positivos.

En España, contrariamente a lo que pasó en gran parte del resto del mundo, el compromiso del gobierno con la eficiencia energética disminuyó con la crisis y los subsiguientes recortes presupuestarios, junto con el casi nulo apoyo a las energías renovables, no ayudaron en nada.

La previsión es que la eficiencia se verá cada vez más como un recurso confiable al que todos pueden acceder, así como valorarlo y comercializarlo. Esto se basará en una mayor aceptación de la idea de eficiencia energética medida.

En el plano de las políticas habrá un cambio más hacia la concentración en la productividad energética, que es la base de una narrativa política mucho más positiva. Es posible que este período sea un período de abundancia de energía a nivel mundial, con petróleo, gas, renovables y eficiencia disponibles.

Hacer “futurismo” es peligroso, pero en este período puede haber grandes avances tecnológicos que cambien los mercados energéticos aún más de lo que esperamos. Indudablemente habrá más inteligencia aplicada al sistema energético, lo que podría acarrear un ahorro de energía y una mayor flexibilidad. Habrá que esperar.