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Plásticos: una bomba contaminante en nuestros campos

Plásticos: una bomba contaminante en nuestros campos

“Cubrir el suelo en plástico se ha considerado como una bendición para la agricultura en todo el mundo. Los agricultores cubren la tierra con hojas delgadas de plástico translúcida para atrapar la humedad y el calor y para prevenir las malas hierbas y las plagas.”

Plásticos: una bomba contaminante en nuestros campos

Se ha demostrado que el llamado mantillo plástico aumenta los rendimientos del algodón, maíz y trigo en un tercio, al tiempo que se amplía el área en la que se pueden cultivar. Eso ha impulsado una expansión enorme en su uso, pero con un alto costo: los científicos dicen que la práctica está causando una contaminación ambiental a una escala épica.

 

¿Por qué es un problema?

El plástico que se emplea no es biodegradable y los científicos predicen que podría persistir en el suelo durante siglos. Es un problema mundial, especialmente agudo para China, donde cerca de una quinta parte de las tierras cultivables contenían niveles de toxinas, que excedían las normas nacionales, según estimaciones del gobierno de 2014.

Además, la película utilizada en China tiene menos de 0,008 milímetros de espesor, aproximadamente la mitad de el de las hojas utilizadas en EEUU, Europa y Japón, lo que hace que el material sea menos robusto y más difícil de recuperar, después de su uso.

 

¿Qué daño hace?

Con el tiempo, los residuos pueden disminuir la porosidad del suelo y obstaculizar la circulación del aire, cambiar las comunidades microbianas y, potencialmente, reducir la fertilidad de las tierras de cultivo; otro riesgo es que acaben en ríos o corrientes subterráneas y las contaminen.

También se ha demostrado que los fragmentos de película de plástico liberan ftalatos potencialmente carcinógenos en el suelo, donde pueden ser absorbidos por los vegetales y representan un riesgo para la salud humana, puesto que pueden llegar a él a través de la cadena alimenticia.

 

Los micro fragmentos plásticos también pueden acumular pesticidas y otras toxinas aplicadas a los cultivos. Este es un riesgo especial para los animales de pastoreo, debido a su potencial para ingerir material plástico o los productos químicos que se lixivian de él.

Los cultivos de algodón en suelos contaminados con plástico, corren el riesgo de afectar a la fibra y disminuir su calidad, porque las trazas de plástico pueden interferir con los procesos posteriores a la cosecha.

 

¿Se pueden reciclar?

Según los técnicos agrícolas son necesarias cerca de 16 horas para quitar las capas de polietileno, de 1 hectárea de tierras de cultivo en un proceso que es prácticamente manual y resulta largo y costoso por lo que en general, el plástico se deja en el suelo después de la cosecha, y se ayuda a su desintegración al preparar la tierra para la próxima cosecha.

Las piezas que se recogen a menudo están tan sucias o deterioradas que resulta prácticamente imposible reciclarlas, por lo que generalmente se descartan en un basurero o se queman, emitiendo sustancias tóxicas.

 

¿Hay alternativas?

Las alternativas al polipropileno incluyen polímeros biodegradables o mezclas con materiales sintéticos biodegradables, tales como carbonato de polipropileno y polímeros oxo-degradables, basados ​​en polietileno, a los que se incorporan aditivos para acelerar la degradación.

 

Un tipo de película hecha de corteza de árbol, es otra opción que ha demostrado tener un alto rendimiento como aislamiento térmico y para la retención de la humedad, pero es un producto caro y se degrada si se moja.

Los científicos españoles pueden tener otra respuesta: las larvas de la polilla de la cera Galleria mellonella son capaces de biodegradar el polietileno, según un estudio publicado por el Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria.

 

REDACCION/ECOTICIAS.COM