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La industria del aceite de palma sigue siendo ‘tóxica’

La industria del aceite de palma sigue siendo ‘tóxica’

Muchas de estas grandes multinacionales, más conocidas por marcas comerciales presentes en nuestra vida diaria, se habían comprometido con políticas de Deforestación Cero. Dijeron públicamente que, para 2020, iban a eliminar de su cadena de suministro las empresas que estaban deforestando para evitar comprar el aceite de palma producido en contextos de deforestación y conflictos sociales.

La industria del aceite de palma sigue siendo ‘tóxica’

¡Suspenso! La industria del aceite de palma no ha hecho los deberes
La industria del aceite de palma es una de las principales causas de la deforestación en Indonesia. Para satisfacer la alta demanda de este aceite por parte del mercado internacional, las empresas productoras en Indonesia, principal productor mundial, aumentan la superficie cultivada con palma aceitera a costa de la selva tropical: talan, drenan las turberas y prenden fuego a la selva restante para allanar el camino a las plantaciones.
Y al final de esta cadena está la industria de los biocarburantes, los fabricantes de alimentos procesados (conservas, galletas, snack, chocolates, sopas….) y multitud de productos de cosmética e higiene (cremas, pasta de dientes, detergentes, etc.).
Muchas de estas grandes multinacionales, más conocidas por marcas comerciales presentes en nuestra vida diaria, se habían comprometido con políticas de Deforestación Cero. Dijeron públicamente que, para 2020, iban a eliminar de su cadena de suministro las empresas que estaban deforestando para evitar comprar el aceite de palma producido en contextos de deforestación y conflictos sociales. Y coincidiendo con la conferencia anual de la Mesa Redonda para el Aceite de Palma Sostenible (más conocida por las siglas RSPO) que se celebra estos días en Bali, Greenpeace publica una investigación sobre el grado de cumplimiento de estas promesas.
¿Han cumplido sus promesas? No.
Según nuestra investigación, ninguna de las 11 multinacionales evaluadas ha podido demostrar que su cadena de suministro de aceite de palma no está vinculada con la deforestación. Solo dos de las empresas que Greenpeace Internacional evaluó tenían previsto cumplir el plazo acordado (año 2020). La gran mayoría de las empresas no tenía una fecha límite, dejando así abandonados a aquellos clientes que quieren evitar que sus productos contengan aceite de palma procedente de la deforestación.
Marcas como PepsiCo, Unilever, Procter & Gamble y Mondelez, que prometieron a sus clientes que iban a eliminar el aceite de palma procedente de la deforestación en su productos, también han suspendido. No han hecho los deberes. Mientras las grandes empresas siguen demorando su acción, la situación es crítica para los bosques de Indonesia. Desde 1990, el país ha perdido 31 millones de hectáreas de bosque, un área casi del tamaño de Alemania. Esta deforestación es una bomba para el clima, y supone también una gran amenaza para especies en peligro de extinción como el orangután.
Suspendidas. Estas empresas tienen que volver a revisar sus planes y actuar. Y nosotros estaremos pendientes de que estos compromisos se hacen realidad sobre el terreno.

¡Suspenso! La industria del aceite de palma no ha hecho los deberes

La industria del aceite de palma es una de las principales causas de la deforestación en Indonesia. Para satisfacer la alta demanda de este aceite por parte del mercado internacional, las empresas productoras en Indonesia, principal productor mundial, aumentan la superficie cultivada con palma aceitera a costa de la selva tropical: talan, drenan las turberas y prenden fuego a la selva restante para allanar el camino a las plantaciones.

Y al final de esta cadena está la industria de los biocarburantes, los fabricantes de alimentos procesados (conservas, galletas, snack, chocolates, sopas….) y multitud de productos de cosmética e higiene (cremas, pasta de dientes, detergentes, etc.).

Muchas de estas grandes multinacionales, más conocidas por marcas comerciales presentes en nuestra vida diaria, se habían comprometido con políticas de Deforestación Cero. Dijeron públicamente que, para 2020, iban a eliminar de su cadena de suministro las empresas que estaban deforestando para evitar comprar el aceite de palma producido en contextos de deforestación y conflictos sociales. Y coincidiendo con la conferencia anual de la Mesa Redonda para el Aceite de Palma Sostenible (más conocida por las siglas RSPO) que se celebra estos días en Bali, Greenpeace publica una investigación sobre el grado de cumplimiento de estas promesas.

¿Han cumplido sus promesas? No.

Según nuestra investigación, ninguna de las 11 multinacionales evaluadas ha podido demostrar que su cadena de suministro de aceite de palma no está vinculada con la deforestación. Solo dos de las empresas que Greenpeace Internacional evaluó tenían previsto cumplir el plazo acordado (año 2020). La gran mayoría de las empresas no tenía una fecha límite, dejando así abandonados a aquellos clientes que quieren evitar que sus productos contengan aceite de palma procedente de la deforestación.

Marcas como PepsiCo, Unilever, Procter & Gamble y Mondelez, que prometieron a sus clientes que iban a eliminar el aceite de palma procedente de la deforestación en su productos, también han suspendido. No han hecho los deberes. Mientras las grandes empresas siguen demorando su acción, la situación es crítica para los bosques de Indonesia. Desde 1990, el país ha perdido 31 millones de hectáreas de bosque, un área casi del tamaño de Alemania. Esta deforestación es una bomba para el clima, y supone también una gran amenaza para especies en peligro de extinción como el orangután.

Suspendidas. Estas empresas tienen que volver a revisar sus planes y actuar. Y nosotros estaremos pendientes de que estos compromisos se hacen realidad sobre el terreno.