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La innovadora auto conducción y sus dilemas

La innovadora auto conducción y sus dilemas

Los vehículos autónomos están a la vuelta de la esquina, pero antes de que sean una realidad omnipresente en nuestras carreteras, todavía hay un enigma persistente al que se enfrentan los investigadores y fabricantes por igual.

La innovadora auto conducción y sus dilemas

Un dilema ético innegable

Se espera que los coches autónomos sean capaces de reducir drásticamente los accidentes de tráfico, aunque no podrán eliminarlos por completo. Todavía habrá calamidades debido a las condiciones meteorológicas, a fallas mecánicas u otras fuerzas incontrolables o debidas al azar.

En una situación en la que un vehículo autónomo se enfrente a la posibilidad de protagonizar un accidente en el que puedan salir perjudicadas otras personas y/o el conductor, ¿por qué opción se decantará el coche y a quién protegerá?

La discusión sobre este dilema ético se ha desatado tras la publicación de dos artículos en la revista Science, que han hecho reflexionar a mucha gente acerca de los peligros que pueden conllevar la adquisición de un coche autónomo y que éstos deben ser estudiados con el fin de evitar males mayores.

La controversia está servida

Los autores de uno de los artículo plantean lo siguiente: "cuando se hace posible programar la toma de decisiones de las  máquinas sobre la base de los principios morales, ¿qué debe predominar: el interés particular o el público?",

Iyad Rahwan recibió su doctorado de la Universidad de Melbourne y trabaja en el ámbito de interacción entre la informática y las ciencias sociales. Actualmente es profesor en el MIT Media Lab y realizó el estudio aparecido en la revista junto con investigadores de la Universidad de Toulouse Capitole en Francia y la Universidad de Oregón.

El Dr. Rahwan dijo que una minoría de los accidentes con vehículos autónomos "pueden conducir a soluciones de compromiso, ya que de vez en cuando los coches tendrán que tomar decisiones éticas difíciles, especialmente en los casos que involucran daños inevitables”.

Esta es una cuestión ética secular famosa, que viene planteada desde  los albores de la historia del automóvil, en la que la realidad se enfrenta con la matiz del utilitarismo, o sea la idea de que las acciones son moralmente correctas si promueven la mayor felicidad para el mayor número de personas.

Pero dejando a un lado la filosofía moral, una vez que crucemos el umbral en el que podamos imbuir a nuestra tecnología con habilidades tales como la toma de decisiones basadas en la ética, ¿cómo afectará esto a las personas?

Encuestas de opinión

Para entender esta pregunta el Dr. Rahwan y su equipo llevaron a cabo una encuesta en línea, con el fin de comprobar qué es lo que la gente siente acerca del dilema planteado por coches que se manejan solos.

En general, se encontró que las personas eran mayoritariamente defensoras del utilitarismo o sea, de favorecer la protección del mayor número de vidas. Por ejemplo, prefieran que el vehículo sea programado para estrellarse contra una pared, en lugar de atropellar a una multitud de personas.

Sin embargo, ese sentido del utilitarismo no se mantuvo cuando se les preguntó si adquirirían un coche con este tipo de programación. La preferencia de los compradores se decantó por los vehículos que les permitieran salvarse a sí mismos, incluso si ello significaba el sacrificio de muchos otros.

De nuevo, esto dio lugar a una interesante pregunta: ¿qué les parecería que fuera el gobierno local el que decidiera qué tipo de programación llevarán los vehículos autónomos?, a lo que la mayoría de los encuestados respondió de forma negativa y expresaron un profundo malestar al respecto.

Curiosamente, el 59% de los encuestados dijeron que estarían dispuestos a adquirir un coche autónomo si no existiera una regulación en torno a sus "elecciones" éticas, mientras que sólo el 21% lo comprarían si ésta estuviera vigente.

Esto llevó a los investigadores a creer que una cuestión legal y moral tan difícil podría resultar un obstáculo importante para la adopción generalizada de los vehículos autónomos. “Nuestros resultados sugieren que dicha regulación podría retrasar considerablemente la adopción de estos coches", dice el artículo.

Pero para el Dr. Rahwan, el sentimiento expresado por el 59% de las personas supondría un retraso bastante inútil del progreso: “haya o no un programa explícito en los coches hay que hacer algo y ello estará implícito en el algoritmo" y añadió que "si no tenemos una discusión sobre esto, ese supuesto será completamente arbitrario."

Nuestra capacidad y la manera en la que mezclamos la tecnología con las consideraciones éticas están a la orden del día y este tipo de cuestiones que se funda en las normas más básicas de supervivencia, son cada vez más pertinentes.

Otras opiniones

Tras las publicaciones mencionadas, el Washington Post señaló que la forma cómo los coches respondan a una situación de este tipo dependerá de su programación y que: "es probable que se convierta en una cuestión de considerable debate público, en cuanto dichos vehículos se vuelven más comunes."

Volvo ha comentado que sus coches de auto-conducción podrían estar a la venta en todo el mundo (de hecho ya circulan algunos en ciertas ciudades como Gotemburgo) dentro de unos cinco años, pero que antes deben establecerse nuevas normas de circulación que tengan en cuenta a estos vehículos.

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