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Las tecnologías verdes al servicio de la energía limpia

Las tecnologías verdes al servicio de la energía limpia

“Un veterano inventor, una joven científica y un grupo de investigadores universitarios, han presentado tres diferentes aplicaciones de las tecnologías verdes, orientadas a dar soluciones cada vez más accesibles, a la necesidad mundial de generar electricidad limpia.”

Las tecnologías verdes al servicio de la energía limpia

La alfombra energética

El potencial de la energía marina es enorme, ya sea la que generan las olas (undimotriz), la de las mareas (mareomotriz) o el aprovechamiento de los gradientes térmicos. Un estudio indica que el océano podría ser una fuente de energía capaz de satisfacer las necesidades energéticas, de más de la mitad de los habitantes de los EEUU.

 

Un grupo de científicos pertenecientes a la Universidad de Berkeley han tenido una idea innovadora y creativa, para aprovechar el poder de las olas, basada en un principio muy simple: colocar en el fondo del mar una “alfombra”, que ondule al unísono con las olas, generando presión hidráulica que puede canalizarse y convertirse finalmente en electricidad.

El proyecto ha tenido un gran éxito y les ha valido el reconocimiento por parte del gobierno, que les ha otorgado una beca, gracias a la cual podrán continuar con los estudios y dar vida a esta innovación, que promete ser revolucionaria en el mundo de las tecnologías verdes.

 

Almacenando energía

John B. Goodenough está considerado como un veterano en ingeniería y ha sido pionero en la aplicación de las tecnologías verdes para resolver problemas graves sin dañar al Medio Ambiente. Su último trabajo no hace más que acrecentar su fama.

El grave inconveniente que tiene la adopción generalizada de las energías limpias es que, por su misma naturaleza están coartadas por la fuente que las genera, de modo que, si no hay viento o sol, no se puede obtener energía eólica o solar. La solución es conseguir, que los sistemas de almacenaje resulten viables y económicos.

 

Goodenough basó su última innovación en este principio y su solución fue la creación de una tecnología verde de almacenamiento, llamada Modelo de electrolito de vidrio de Goodenough, que resulta capaz de almacenar el triple de electricidad que las baterías de iones de litio, que el mismo Goodenough inventó y que se emplean en la actualidad.

Además de tener una mayor capacidad de carga, el modelo de electrolito de vidrio, resulta mucho más seguro, menos contaminante, resiste temperaturas extremas, es más eficaz y tiene una vida útil mucho más larga, que el ion litio.

 

Juventud innovadora

En general se cree que, las innovaciones verdes surgen casi exclusivamente de las brillantes mente de creativos, que pertenecen a grandes corporaciones y cuentan con enormes presupuestos, para desarrollar sus ideas. Pero esto no siempre es así.

Las buenas ideas y los proyectos creativos de desarrollo y aplicación de tecnologías verdes pueden surgir a cualquier edad y en los lugares más insólitos. Un ejemplo de ello lo constituye Maanasa Mendu, una joven descendiente de indios de 13 años, que acaba de ser coronada como al mejor y más joven de científica de los Estados Unidos.

 

Este título se le ha otorgado tras la presentación de su creación: HARVEST, un ingenioso dispositivo que podría costar tan solo 5 dólares. El aparato es capaz de producir electricidad mediante “hojas solares”, empleando tanto la energía solar, como las vibraciones, para lo que usa una serie de materiales piezoeléctricos.

El potencial de esta tecnología verde y accesible es muy amplio, dado que, no solo por su costo, sino por su capacidad de adaptación a diferentes climas, esta podría ser la solución para llevar electricidad, a las zonas más remotas del mundo, donde no llegan las redes de suministro.

 

REDACCION/ECOTICIAS.COM